Animarnos a nuevos caminos

Por Fabiola Leiva Cañete, Presidenta de la Fundación Glocal

En medio de esta multicrisis, la crisis ambiental, espejo de nuestra racionalidad, nos expone no solo los límites de la sobrevivencia, sino especialmente afectaciones que han limitado el ejercicio de la vida social y cultural en sus formas de hacer, producir, pensar, comunicarse, relacionarse entre individuos y con sus comunidades, con su entorno, con la naturaleza, con su territorio y con otras comunidades.

Regresando de un encuentro sobre las Aguas de nuestras Cuencas, un sábado por la mañana, donde compartimos deseos y esperanzas en nuestra ruta de vida, no puedo sino sentarme a escribir que necesitamos empujar muchos otros espacios como este para animarnos a nuevos caminos comunes.

Los tiempos que nos tocó vivir – como a muchas otras generaciones – no están siendo fáciles, por el contrario, muchas de nuestros soportes sociales, institucionales, políticos, económicos y especialmente ambientales se han visto degradados por las propias reglas sociales que construimos.

Muchas reglas sabemos, ancladas en desigualdades estructurales que han hecho que la vida sea sostenible para algunxs, en desmedro de otrxs, generalmente además lxs más excluídxs de todos los sistemas, las mujeres, las niñas y niños, lxs indígenas, lxs campesinos, lxs migrantes, las personas mayores; muchas comunidades que en forma de resistencia interpelar por un nuevo con-vivir.

En medio de esta multicrisis, la crisis ambiental, espejo de nuestra racionalidad, nos expone no solo los límites de la sobrevivencia, sino especialmente afectaciones que han limitado el ejercicio de la vida social y cultural en sus formas de hacer, producir, pensar, comunicarse, relacionarse entre individuos y con sus comunidades, con su entorno, con la naturaleza, con su territorio y con otras comunidades.

Pero lo maravilloso de encontrarse con otrxs es que los espejos cambian y no solo vemos las dificultades, sino especialmente afectos detrás de múltiples iniciativas que movilizan anímicamente a colectividades a enfrentar la vida actual desde otros caminos posibles.

En esto empiezan a repetirse algunas claves.

  • Reunirnos en afectos y con propósito que organice nuestros desafíos y dialogue de manera permanente en cómo lo han hecho otrxs. Aprender en común.
  • Reconocer nuestras capacidades, ancladas en saberes históricos e innovadores, y amplificarlas constantemente para abordar la complejidad y especialmente dar forma a aquellos anhelos compartidos.
  • Fortalecer nuestros colectivos u organizaciones para dar soporte a estos sueños, dando sostenibilidad económica y organizacional donde dialogue lo estratégico y lo operativo.
  • Producir nuevas prácticas, experiencias, productos, bienes, creaciones, para compartir en sociedad y alimentar diversas soluciones a las necesidades y gustos que tenemos.
  • Incidir en otros espacios, en los micro y macro, con capacidad de agencia comunitaria y local.
  • Divulgar nuestros y otros quehaceres en los antiguos y nuevos formatos, en múltiples lenguajes para amplificarnos.
  • Conectarse con otrxs, des-habitar lo sectorial y arrimarse a nuevos contenidos y conocimientos donde convivan el arte, el ambiente, la cultura, lo productivo, lo social, lo político, donde conviva la vida misma.

 

Estas pulsiones nos empujan desde Glocal y esperamos desde la construcción de alianzas sostenibles, nutrir y nutrirnos de nuevos caminos posibles para aportar a regenerar eco-social-cultural y afectivamente diversas tramas de nuestro habitar.